Cuando el pequeño Ian nació, fue una alegría para todos los conocidos de Aiden y Zoe Nicholson, ya que el matrimonio llevaba mucho tiempo esperando un hijo.
El señor Nicholson, respetado empresario, sabía que su niño llegaría a ser alguien grande y la señora Nicholson, conocida veterinaria, creía que sería alguien muy querido. ¡Oh! Pobres idiotas... Desde luego, nadie podía estar más equivocado.
Es cierto que de pequeño Ian era bastante alegre y, aunque no era muy cariñoso, tampoco era excesivamente arisco. Ni los señores Nicholson, ni nadie que conociese al niño sabía que había pasado, pero hubo un momento en el que la actitud de Ian cambió.
Era el primer día de en la escuela del niño y todo estaba yendo con bastante normalidad. Su padre lo había ido a llevar prometiéndole ir a buscarlo, la directora los había recibido y después habían hecho grupos y los habían llevado a las aulas. A Ian lo habían sentado en una mesa con una niña y otros tres niños. La señorita acababa de llegar y en ese momento se estaba presentando.
- ¡Buenos días! Soy la señorita Francis Dodge. Sé que para todos es vuestro primer día aquí en la escuela, así que para que nos vayamos conociendo lo mejor será presentarse. ¿Alguien se anima a empezar?- Ningún niño se movió.- Bueno, entonces empiezo yo. Me llamo Francis Dodge y tengo 30 años. Lo que más me gusta es ir a la playa y los menos son las serpientes... sí, odio las serpientes.
Después de esa leve presentación uno por uno los niños fueron haciendo lo mismo y al cabo de un rato le tocó a la última mesa, la mesa de Ian.
La señorita Dodge hizo un gesto con la cabeza al niño que estaba frente a Ian. El chico hizo una mueca de disgusto y empezó a hablar.
- Me llamo Paul Rogers. Como todos los niños tengo 5 años. Me da asco estar aquí porque a todos los niño que he escuchado hablar son unos mimados y también odio a las mujeres porque mi madre abandonó a mi padre hace un año. Me gusta el chocolate.
La señorita Dodge se quedó un poco sorprendida, ya le habían avisado que había un niño más inteligente de lo normal en su clase, pero no sabía que tenía tan malas pulgas. Negó con la cabeza e intentó relajar la tensión que había en la clase.
- Bueno, la chica que está sentada a su lado, ¿cómo te llamas?
- Me llamo Nichole Bergman. Vivo sola con mi madre, nunca he conocido a mi padre y ya odio a Paul por odiar a las mujeres. Todavía no he cumplido los 5 años.
La maestra se pasó una mano por la nuca y rió nerviosa, aquella mesa de niños era muy rara.
- Antes de que me señales me presento yo. Me llamo Eric Scott. Lo que más me gusta del mundo es la música que escucha mi padre y lo que más odio es escuchar Hannah Montana cuando mi hermana mayor la pone
Francis suspiró, aquello parecía estar volviendo a ir por buen camino.
- Yo me llamo Frank Lange. Me gusta pasar los fines de semana con mi madre y odio a la nueva novia de mi padre, es tonta.
- Yo... soy el último. Me llamo Ian Nicholson y lo que más me gusta es pasear a mi perro y yo... odio que me toquen mucho tiempo.
La señorita suspiró, por fin el suplicio de escuchar aquella mesa había pasado.
- Bueno niños, ahora que ya nos conocemos un poco mejor podéis poneros a jugar hasta que llegue la hora del recreo.
Ningún niño en la mesa de Ian hizo ningún amago de moverse. Paul y Nichole miraban cada uno a un lado, parecían enfurruñados. Eric había enterrado la cabeza entre sus brazos y parecía dormitar y Frank estaba repantigado en la silla mirándolo todo con cara de fastidio. Ian tragó saliva, ya iba siendo hora de hacer amigos.
- Entonces... ¿ninguno de vuestros padres están juntos?
Frank resopló fastidiado.
- No, mis padres están divorciados.
- Ya lo dije antes, mi madre nos abandonó a mí y a mi padre, por eso odio a las niñas...
- Eres tonto.- Paul levantó la vista y miró a Nichole.- Tienes que odiar a los hombres, que yo a mi padre no le he visto ni la cara.
Paul resopló fastidiado y le sacó la lengua la chiquilla, la cual giró la cabeza indignada.
- ¿Y tus padres, Eric?- Preguntó Ian.
- Bueno, yo tengo dos padres. Se llaman Josh y Lewis. ¿Y tú?
- Mis padres están casados y llevan juntos más de 8 años... creo.
Frank lo miró con el ceño fruncido
- Ya verás como algún día se cansan y se divorcian.
oOoOoOoOoOoOoOo
Aiden Nicholson estaba esperando a Ian en la puerta del colegio cuando lo vio salir con otros 3 niños y 1 niña. Su hijo se despidió de los que supuso, eran sus nuevos amigos, y se fue tranquilo al encuentro de su padre.
Se montaron en el coche y Aiden le preguntó a su hijo como le había ido el día.
- Pues nada, lo normal... Nos han presentado a muchos niños y yo me he sentado con los cuatro niños con los que me has visto. Se llamaban Paul, Eric, Frank y Nichole.
- ¿Y te llevas bien con ellos?
- Sí, son divertidos... Además Nichole y Paul ya se odian. La verdad es que son los cuatro un poco raros.
- Pero, ¿has aprendido algo hoy?
Ian se quedó un momento pensando con el dedo puesto en la barbilla.
- Sí, que el matrimonio no existe... que mamá y tú os vais a separar algún día y que no me pienso casar nunca...
El señor Nicholson tuvo que pisar el freno y parar el coche para no estamparse con el poste de teléfono que tenían enfrente.
Se giró un poco y miró a su hijo con los ojos muy abiertos. Esa era la primera vez que alguien lo dejaba tan sorprendido, y aquello, solo era el comienzo.

Guau! sin duda de todas las historias esta ha sido la que mas me ha gustado! Haber si continua pronto! =)
ResponderEliminarEs que los niños son tan LOL!! xD
ResponderEliminarLa verdad es que los prefiero asi antes que enganchados a disney XD